Las
montañas son un escenario cambiante, a menudo hostil, pero al mismo tiempo, nos abre un mundo de
aprendizaje del que es difícil "escapar".
Son escenarios de contrastes, pero constituyen un terreno en el que
todo lo que nos rodea sirve para algo: las plantas, los animales, las piedras...
Tánto nos puede llegar a enseñar la montaña, que es fácil que nos atrape y cree una
adicción de la que jamás nos desharemos.
Para unos, la razón es el pastoreo, la leña, el ocio, la botánica o porque no han conocido otro escenario, pero como decía
Rosa, una montañesa de Javierre, en el
valle de Pineta: "
a mí que no me quiten mis montañas".
Ayer tuve el honor de admirar de cerca lo que este amor por las montañas puede llegar a hacer.
Carlos, con sus
83 años ejemplarmente vividos, deseaba despedirse de una de las escuelas que más vivencias le ha enseñado a lo largo de su vida:
Las Argualas, en el
Balneario de Panticosa.
Desde los 17 años lleva subiéndose por todos los rincones del Pirineo, absorviendo todo tipo de experiencias de las que uno se puede imaginar a través de sus sabios comentarios.
Con una pasmante naturalidad y simpatía, quería subir al
Garmo Negro 3.064 m y recorrer la cresta que lo une con el
Algas 3.036 m y el
Argualas 3.046 m. Es evidente, que el cuerpo no aguanta lo que hace años, así que contrató los servicios aereotransportados de
Helitrans Pyrinees, para que nos ahorrasen los casi 1.500 metros de desnivel que los separan de
La Casa de Piedra.
Ha sido un verdadero placer compartir contigo esta experiencia, Carlos, y espero que coincidamos más adelante!
Un abrazo
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| En el Eurocopter. |
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| Trabajo fino el de Pol y Nacho, unos profesionales. |
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| Ibones de Pondiellos y los Picos del Infierno. Al fondo, el macizo del Balaitus. |
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| Por la cresta N del Algas. |
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| Cerca de la cumbre del Argualas, junto con Urbano. |
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| Sobre la cresta del Algas, delante del Midi d'Ossau y el macizo del Anie. |
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| En el Argualas, 3.046m |